
Detenga los escalofríos: Cómo calentar realmente un vestuario
A nadie le gusta esa sensación de frío al salir de la ducha y entrar en un área de vestuario fría. Es algo realmente desagradable. Si intenta solucionarlo con un calentador normal, en realidad solo está calentando el aire, que suele ascender hacia el techo, mientras sus invitados siguen temblando de frío.
Por eso utilizamos radiadores infrarrojos de onda corta. En lugar de calentar el aire, estos radiadores envían calor directamente a la piel y a la ropa. Es casi instantáneo: en un segundo uno tiene frío, y al siguiente ya está caliente. Tan simple como eso.
El secreto está en la física
La mayoría de los calentadores dependen de la convección, lo cual es demasiado lento para baños grandes o espacios abiertos. Nuestros radiadores utilizan elementos calefactores de cuarzo. Cuando la electricidad llega al filamento, este se calienta lo suficiente como para emitir radiación de onda corta. A diferencia de las ondas largas, estas penetran más profundamente. No solo sientes una brisa tibia, sino también un calor intenso y rápido.
¿Qué hay realmente dentro del aparato?
No escatimamos en materiales de calidad. Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza, ya que permite que las ondas infrarrojas pasen sin ser bloqueadas. Los filamentos son de tungsteno, y están rellenos de gas halógeno. ¿Por qué? Porque esto evita que los elementos se dañen rápidamente. Dado que estos aparatos se encuentran en baños, deben resistir la humedad y los salpicaduras. Por eso cuentan con clasificación IP. También utilizamos reflectores de aluminio para dirigir el calor hacia adelante. Un consejo: mantenga esos reflectores limpios y sin abolladuras. Si se dañan, el calor no se distribuirá adecuadamente, y perderá ese calor concentrado.
Algunas cosas a tener en cuenta durante la instalación
No basta con conectarlos y esperar lo mejor. Los calentadores infrarrojos de alta potencia consumen mucha energía desde el momento en que se encienden. Si instala diez de ellos seguidos, asegúrese de que sus disyuntores puedan soportar esa carga máxima. No quiere que las luces se apaguen justo cuando comienza a hacer calor.
También recuerde que este calor es direccional. Va hacia donde se dirige. Si instala los aparatos demasiado arriba, las cabezas de sus invitados se calentarán, mientras que sus pies seguirán helados. Hemos descubierto que los 2.1 a 2.4 metros es la distancia ideal. De esta manera, el calor llegará perfectamente a las personas, sin dañar los paneles del techo.